EDRA se lleva el Sadosky de Oro y el distintivo de Startup del Año

EDRA, la startup que impulsa la agricultura regenerativa, obtuvo distintos premios en la 19ª edición de los Premios Sadosky, iniciativa de CESSI (Cámara de la Industria Argentina del Software) y organizados en conjunto con ATICMA, la Asociación de Tecnologías de la Información y la Comunicación de Mar del Plata y Zona y la Red Federal de la Economía del Conocimiento. El evento se realizó en Mar del Plata el pasado viernes 3 de noviembre (por primera vez fuera de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) y reunió a los referentes más importantes de la comunidad tecnológica nacional.

EDRA, la startup argentina acelerada por Neutrón, ganó el Sadosky de Oro y fue galardonada también con el premio a la mejor Startup del Año

“El reconocimiento por parte de CESSI y la Fundación Sadosky a nuestra startup no es solo para nosotros. Es un mensaje claro y categórico de toda la industria para quienes estén emprendiendo en tecnología. Nos están diciendo, ‘no son invisibles,  ‘los apoyamos’, ‘son importantes’, ‘tenemos expectativas puestas en ustedes’, dijo Martín Travesino, cofundador de EDRA.

“EDRA es una plataforma para que las compañías vinculadas a la producción de alimentos inviertan de manera directa y trazable en su propia cadena de valor. El objetivo es darle valor a los servicios ecosistémicos en el marco de las soluciones basadas en la naturaleza, utilizando tecnología Blockchain y tecnologías para medición reporte y verificación”, explicó Martín Travesino, y agregó: “EDRA es una plataforma tecnológica que incentiva las prácticas sostenibles en la producción de alimentos. Permite a los productores transformar en activos digitales climáticos cada práctica sustentable que realizan. Estos activos, por un lado, pueden ser adquiridos por empresas para canalizar su inversión climática, cumplir objetivos de crecimiento y mejorar la cadena de valor, así como también, posicionar al productor como actor relevante frente a la acción climática”.

“Desde EDRA entendimos que los mecanismos que actualmente se están implementando en agricultura respecto de la generación de créditos y activos digitales climáticos ponen la valorización de manera exclusiva y excluyente en los resultados de mediciones en suelo y esto es una enorme limitación. Cualquier situación o proceso biológico lleva mucho tiempo, poder mejorar el carbono en suelo,  como el caso de carbon farming, lleva por lo menos entre 5 y 10 años. El modelo de valor de EDRA propone que las recompensas y beneficios se determinen por las prácticas de manejo implementadas y verificadas, con lo cual los activos digitales se obtienen de manera inmediata. No incentivamos el resultado, sino la dinámica diaria del productor tendiente a lograr esos resultados sostenibles”, afirmó Travesino, y enfatizó: “El suelo cumple funciones esenciales para la vida, proporciona nutrientes, agua y minerales para las plantas, almacena carbono y microorganismos vitales para la regulación de los ecosistemas naturales. Es por esto que restaurarlo y devolverle su capacidad de dar vida representa un impacto en la seguridad alimentaria global y en la mitigación de los efectos del cambio climático”,

EDRA hoy

“Actualmente, la plataforma se encuentra operativa en su primera versión. La startup está transitando su MVP denominado “DESAFÍO CERO”. Ya cuenta con productores que se encuentran operando en la plataforma, se están emitiendo los activos digitales climáticos que validan sus prácticas sostenibles e importantes compañías del sector están adquiriendo estos activos”, detalló Juan Magnoni, CEO y Co fundador de EDRA y adelantó: “A su vez, ya se está planificando lo que será la versión 2 del desafío para 2024. Se está trabajando para lograr un crecimiento exponencial (superar 10 veces los números del DESAFÍO CERO, tanto en la cantidad de productores, como de compañías que operarán en la plataforma y el monto invertido en la compra de activos). El objetivo propuesto para 2024 es crecer en Argentina y lograr implementar la primera versión del desafío en al menos un nuevo mercado de Sudamérica para dar inicio al camino de la internacionalización”.

“Gracias a todas las empresas y proyectos por compartir lo que están haciendo, por demostrar que, a pesar de las dificultades en nuestro país, también están sucediendo cosas maravillosas que este evento pone en valor y visibiliza. Agradecemos a todo nuestro equipo de trabajo por el increíble compromiso de todos los días y, especialmente, al ecosistema de productores y compañías del agro que ya están confiando en nuestra propuesta de valor. Esto es un reconocimiento que nos compromete y nos impulsa a ir por más”, sostuvo Juan Magnoni.

Entender para cambiar, cambiar para entender

EDRA fue fundada por Juan Máximo Magnoni, Federico Travesino, Martín Travesino y Damián Miano, quienes cuentan con experiencia en el diseño e implementación de proyectos vinculados a tecnología, agro y triple impacto.

“Si bien EDRA tiene algo menos de un año de vida, por otro lado, es el resultado de años de búsquedas, encuentros, desencuentros, casualidades, aciertos, errores y de resiliencia. Esta es una historia de caminos que se unen para avanzar, aunque no se tengan todas las respuestas. En el inicio de la pandemia, participamos como voluntarios del operativo de rescate de alimentos más importante de la historia argentina, una compañía multinacional de alimentos y los bancos de alimentos llevaron adelante la cosecha y distribución de más de 10 millones de kilos de papa que se hubiesen desperdiciado, cuyo destino fue alimentar a personas que sufrían de inseguridad alimentaria. Esta experiencia nos impulsó meses más tarde a formar parte, junto a los bancos de alimentos, del equipo co-fundador de NODO”, explicó Magnoni y destacó: “NODO es un emprendimiento social y colaborativo, con gran impacto en la comunidad, que brinda una solución al problema de las pérdidas y desperdicios, recuperando y distribuyendo grandes volúmenes de producción frutihortícola directamente desde los productores, que se descartan solo por no cumplir con estándares de mercado”. 

“Haber participado de esa experiencia como voluntarios transformó nuestra mirada. Rápidamente comenzamos a entender que el desperdicio de alimentos era el síntoma de un sistema de producción, comercialización y consumo de alimentos con severos problemas estructurales, que además está destruyendo los recursos naturales”, analizó Martín Travesino. Y concluyó: “Participar de la creación de este proyecto nos demostró que teníamos la capacidad de pasar de una visión a una idea, de una idea a un proyecto, de un proyecto a hacer que las cosas sucedan. Eso nos impulsó a pensar en soluciones cuyo impacto pueda escalar globalmente, fue así que comenzamos a imaginar lo que hoy es EDRA”.

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